lunes, 24 de mayo de 2010

La hora del relevo

Jorge Lorenzo consigue por vez primera dos victorias consecutivas en MotoGP, doblegando a Rossi con la facilidad con la que él lo hacía con Sete o Biaggi en sus mejores tiempos, para salir más líder de Le Mans.

Dicho sea con todo el respeto del mundo hacia Rossi, al que muchos consideramos el mejor de la historia: la hora del relevo en MotoGP ha llegado. La victoria de Lorenzo en Le Mans, con la que se concretaba un nuevo triplete español (junto a Elías en Moto2 y Espargaró en 125cc), vale más que ninguna otra, por la forma en la que se produjo (al estilo Rossi cuando podía jugar con Sete o Biaggi) y por el mensaje que conlleva.

"¡Dos seguidas! ¡Dos seguidas", gritaba el español al llegar a pie de podio, algo impensable para él hace tiempo pero de lo más natural a partir de ahora. Su autoridad le ha convertido en el favorito número uno al título. Mientras él acabó fresco como una lechuga, Valentino lo hizo sofocado, casi demacrado y sin capacidad de reacción. Su problema no fue el hombro, sino otra puesta a punto peor que la de su rival ("3-0 y Valdés de portero", como bromea el crack de Forcada, jefe de mecánicos del mallorquín).

Todos habían apuntado la cita de Le Mans como vital y psicológica. Pues bien, ya hay veredicto y éste confirma que la sucesión está en marcha y, aunque nunca se podrá enterrar a Rossi hasta que él quiera, porque es mucho Rossi, una tercera victoria seguida, en su jardín de Mugello, podría suponer la estocada final.

La víspera se presagiaba la carrera de todas las carreras y hubo un momento en que lo pudo ser, cuando ambos se pasaron y repasaron cuatro veces en el corto espacio que va de la curva del final de recta a la chicane. Quedaban aún 21 vueltas por delante y parecía que Rossi tenía previsto frenar a Jorge por lo civil o lo criminal, como a Stoner en Laguna Seca, pero nada más lejos de la realidad 'Mantequilla Man', como llamaron los mecánicos a Lorenzo al llegar victorioso al box, por la armonía con la que traza, era tan imparable ayer como el Rossi de los mejores tiempos. Cuando el 99 atacó de nuevo, se marchó como un tiro hacia su segunda victoria consecutiva. Le metió de entrada tres segundos al campeón en cinco vueltas y, en la meta, la friolera de 5,6.

En cuanto a Pedrosa, salió segundo y en la primera vuelta perdió plaza ante Lorenzo. Mientras el italiano mantuvo el liderato, el de Honda aguantó la estela del dúo de cabeza, pero cuando Jorge cambió el ritmo, perdió comba y comprobó cómo se le acercaba peligrosamente Dovizioso. El italiano vio impotente el año pasado como Dani le quitaba el podio en la última vuelta y esta vez fue él quien se la jugó a su compañero del mismo modo. Para colmo, el 26 se equivocaba en otra curva y también le pasaba Hayden, acabando quinto. Explicó después que en las diez últimas vueltas se había quedado sin freno trasero, pero no quiso usarlo como excusa.

Más feliz que él, aunque cruzara más atrás, terminó Héctor Barberá. Acabó octavo, tras arrancar decimoquinto y rehaciéndose de una salida de pista fruto de un toque con Aoyama. Remontando como lo hizo, no extraña que luego dijera que era la carrera en la que más se había divertido de toda su vida. ¡Vaya día!

as.com

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